lunes, 22 de abril de 2013

Svapna


El agua flota y yo con ella. 
El abismo taciturno aguarda alrededor pero esta vez no encuentro nada de riesgo en él. Tampoco la noción que alude al castigo y eterna penitencia. 
Es cálido y se extiende hasta el cielo, tiñéndolo de púrpura. 

El sol emerge cubierto por un rocío dorado irradiando fortuna y calidez. 
Lo persigue la luna que, metálica y colérica, contamina con envidia. 

Bajo la seducción de la belleza
Bajo lo sublime de aquellos cuerpos espectrales tanteo su animosidad que presagia un eclipse antagónico. 
El desasosiego y la neurosis, intangibles pero sagaces, rozan uno de mis estados de conciencia. 
El agua se seca, arrastro el cielo, la luna, el sol. 
Luz blanca.

El plano astral se manifiesta, divago rodeada por el tráfico de energías mientras en otra dimensión paralela y similar todo lo que sucede corresponde a las leyes físicas convencionales. 
A diferencia de esta, en la que toda barrera física es eliminada y trasciende el espacio y el tiempo. 

En esta realidad soy una proyección. 
Una representación energética de mi forma física en el universo mundano.
Esa forma que duerme sobre sabanas grises en este momento, trabajando a 
muy bajas frecuencias en otra realidad independiente regida por la física. 

Sueño, coexisto en simultaneidad dimensional. 

Abro los ojos, mi aura atrapada en mi cuerpo. Sabanas grises.  Ser humano unificado en una realidad.  
Estoy despierta. 
Estado al que llamamos vigilia y consideramos el eje de nuestra vida terrenal. Único al que le damos importancia aunque relativo y parcial. 

Perdemos la inocencia con la conciencia.

Quiero volver a ese lugar, donde los castillos eran tan grandes como el mundo libre de culpa; inmaculado. Donde conocí amigos libres de afán y anhelo, coexistiendo sin velar sus esencias. Plano de almas despejado. Todos gritabamos hasta explotar nuestros pulmones vehementes cuando se nos daba la gana porque eramos capaces de sentir y disiparnos en caos. Eramos capaces de sentir, disiparnos en el caos y retomar nuestro lugar en la cordura.   El miedo era secundario. La ambición impía y la infamia en el mundo nos eran desconocidas. Privación de sentimientos inexistente. Sentimientos, pasión, libertad. Sacra pasión. Respirabamos sin percatarnos de la podredumbre progresiva que la humanidad desarrolla a medida que crece longeva e impura. Nuestros pensamientos no impedían unidad, no teníamos tiempo para pensar. Fuimos uno y todo: realidades experimentadas como días. La inocencia que se nos fue implantada al momento de nacer estaba aún lozana , purificaba la atmósfera. Simple y genuina felicidad. Éramos niños que eventualmente maduraron imitados y desquiciados. 

kalimera

No eres profundo.
No eres intelectual.
No eres artista.
No eres poeta.
No eres crítico.
Sólo tienes acceso a internet.